viernes, 8 de noviembre de 2013

F. Chopin: Nocturno en mi bemol, op. 9 nº 2

 
Yundi Li, piano

Cuando Chopin publicó su primera serie de nocturnos no fueron demasiado bien recibidos y hubo diferentes reacciones entre los críticos más puristas y los que veían en ello una nueva forma de “escapismo” del corsé de la música clásica más académica. Sin embargo, a lo largo de los años gran parte de esas afirmaciones se han ido madurando y analizando y a día de hoy, prácticamente nadie cuestiona la grandiosidad de los nocturnos, si bien es cierto que estas piezas del repertorio musical de Chopin no siempre fueron tan populares como lo son ahora, y los únicos que se han mantenido más o menos ajenos al gusto estético de cada momento han sido: el Opus 9 número 2 en mi mayor y el Opus 27 número 2 en remayor.

Varios compositores, tanto contemporáneos como posteriores a Chopin, reflejan en sus nocturnos la influencia del polaco. Artistas como Johannes Brahms y Richard Wagner muestran una factura similar a los de Chopin en melodía y estilo. Otros como Mendelssohn, Schumann o Liszt le alabaron en vida y destacaron su genialidad como compositor, por lo que se puede deducir que su música tuvo un importante impacto social y cultural en el panorama artístico del período romántico.

La música de Chopin es uno de los puntos de partida de la escritura pianística de la segunda mitad del siglo XIX y de todo el siglo XX. Sin Chopin la música de fines del siglo XIX y comienzos del XX resulta sencillamente inimaginable.

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